PREMIO NOBEL DE LA PAZ 2004
La mañana del 8 de octubre de 2004, la ministra
Wangari Maathai recibió una llamada insólita mientras
conducía desde Nairobi hasta un pueblo cercano: una
voz amable la distrajo de sus preocupaciones para
comunicarle que en Estocolmo acababan de concederle
el premio Nobel de la Paz.
· Autor: Wangari Maathai
· ISBN: 978-84-264-1612-4
· Editorial: Lumen
· Edición: May 2007
· Páginas: 416
En estas íntimas memorias, la activista habla de su humilde familia, sus estudios de biología en Estados Unidos, su insobornable lucha contra la deforestación que la llevó a la cárcel y, finalmente, el reconocimiento internacional que le ha merecido caminar con la cabeza alta y los pies bien plantados en la tierra de sus antepasados.
Wangari aborda los grandes problemas del continente: el subdesarrollo, el hambre, las deficiencias sanitarias y educativas, la inexistencia de una cultura democrática, la herencia europea, los intereses financieros de las empresas extranjeras, la corrupción, la discriminación de la mujer, la deuda externa, la guerra, los niños soldado.
"Demasiado instruida, demasiado fuerte, demasiado obstinada y muy difícil de controlar" alegó su ex-marido al divorciarse de ella.
En las últimas páginas del libro, Maathai hace este llamamiento: "Mientras muchos hombres y mujeres seguimos tejiendo la ropa con la que vestir a la Tierra desnuda, sabemos que en todo el mundo son muchos los que se preocupan por nuestro planeta azul. No tenemos otro lugar al que ir. Los que somos testigos de la degradación del medio y del sufrimiento que de ello se desprende no nos podemos quedar de brazos cruzados. Si estamos dispuestos a cargar con nuestra responsabilidad, pasemos a la acción. No podemos cansarnos ni rendirnos. Hagámoslo por nosotros y por las generaciones venideras: ¡Levantémonos y caminemos!"
