jueves, 25 de marzo de 2010

Flor del desierto

Título original: Desert flower. Dirección: Sherry Hormann. Países: Alemania, Austria y Francia. Año: 2009. Duración: 124 min. Género: drama. Interpretación: Liya Kebede (Waris Dirie), Sally Hawkins (Marylin), Timothy Spall (Terry Donaldson), Juliet Stevenson (Lucinda), Craig Parkinson (Neil), Anthony Mackie (Harold), Meera Syal (Pushpa), Soraya Omar-Scego (Waris de niña). Guión: Sherry Hormann; a partir de la novela autobiográfica de Waris Dirie. Producción: Peter Herrmann. Música: Martin Todsharow. Fotografía: Ken Kelsch. Montaje: Clara Fabry. Diseño de producción: Jamie Leonard. Vestuario: Gabriele Binder. Distribuidora: Golem.. Estreno en España: 12 Marzo 2010.

Waris Dirie, nacida en Somalia entre pastores nómadas, se convirtió en una de las modelos más solicitadas de la época. Recorrió un camino fascinante hasta pisar las pasarelas más famosas y ser portada de las mejores revistas de moda. A los 13 años huyó de una boda de conveniencia y anduvo días por el desierto antes de llegar a Mogadiscio, capital de Somalia. Allí, sus parientes la mandaron a trabajar como criada a la Embajada de su país en Londres, donde pasó la adolescencia sin saber leer ni escribir. Antes de volver a un país destrozado por la guerra, prefirió permanecer ilegalmente en Londres y trabajar de dependienta. Mientras trabajaba en un restaurante de comida rápida, fue descubierta por el famoso fotógrafo Terry Donaldson.

La modelo Waris Dirie se ha convertido en una de las caras visibles de las víctimas de la ablación genital femenina, un "problema" que califica de "mundial" y que relata en "Flor del desierto", novela que ha sido adaptada para el cine por la directora Sherry Hormann.

Dirie se ha convertido en una activista en la lucha contra la mutilación genital femenina y fue embajadora especial de la ONU contra esta tradición que aunque "parece que sólo existe en África, se practica también en Europa".
Tras dudar entre Marruecos y Kenia, la película fue rodada en Yibuti, un pequeño país en el Cuerno de África entre Somalia -donde era imposible rodar- y Etiopía. Además, lo hicieron con gente autóctona que jamás había visto un hombre blanco ni tampoco una cámara, ha explicado la directora.